miércoles, 29 de septiembre de 2010 | By: Syan

El músico y la muerte

Vagando por el espacio cibernético, pensé en recorrer tranquilamente algunos videos de animación para ver si encontraba algo que llamara mi atención. Encontré muchos y muy variados temas, encontré también a un personaje que les presentaré en otro momento, y encontré éste video, espero que lo disfrutes, cibernauta.

La piel del venado

Los mayas cuentan que hubo una época en la cual la piel del venado era distinta a como hoy la conocemos. En ese tiempo, tenía un colo rmuy claro, por eso el venado podía verse con mucha facilidad desde cualquier parte del monte. Gracias a ello, era presa fácil para los cazadores, quienes apreciaban mucho el sabor de su carne y la resistencia de su piel, que usaban en la construcción de escudos para los guerreros. Por esas razones, el venado era muy perseguido y estuvo a punto de desaparecer de El Mayab.

Pero un día, un pequeño venado bebía agua cuando escuchó voces extrañas; al voltear vio que era un grupo de cazadores que disparaban sus flechas contra él. Muy asustado, el cervatillo corrió tan veloz como se lo permitían sus patas, pero sus perseguidores casi lo atrapaban. Justo cuando una flecha iba a herirlo, resbaló y cayó dentro de una cueva oculta por los matorrales. En esta cueva vivían tres genios buenos, quienes escucharon al venado quejarse, ya que se había lastimado una pata al caer. Compadecidos por el sufrimiento del animal, los genios aliviaron sus heridas y le permitieron esconderse unos días. El cervatillo estaba muy agradecido y no se cansaba de lamer las manos de sus protectores, así que los genios le tomaron cariño.

En unos días, el animal sanó y ya podía irse de la cueva. Se despidió de los tres genios, pero antes de que se fuera, uno de ellos le dijo:
-¡Espera! No te vayas aún; queremos concederte un don, pídemos lo que más desees.
El cervatillo lo pensó un rato y después les dijo con seriedad:
-Lo que más deseo es que los venados estemos protegidos de los hombres ¿Ustedes pueden ayudarme?
-Claro que sí-aseguraron los genios. Luego, lo acompañaron fuera de la cueva. Entonces uno de los genios tomó un poco de tierra y la hechó sobre la piel del venado, al mismo tiempo que otro de ellos le pidió al Sol que sus rayos cambiaran de color al animal. Poco a poco, la piel del cervatillo dejo de ser clara y se llenó de manchas, hasta que tuvo el mismo tono de la tierra que cubre el suelo de El Mayab. En ese momento, el tercer genio dijo:
-A partir de hoy, la piel de los venados tendrá el color de nuestra tierra y con ella será confundida. Así los venados se ocultarán de los cazadores pero si un día están en peligro, podrán entrar a lo más profundo de las cuevas, allí nadie los encontrará.

El cervatillo agradeció a los genios el favor que le hicieron y corrió a darles la noticia a sus compañeros. Desde ese día, la piel del venado representa a El Mayab: su color es el de la tierra y las manchas que lo cubren son como la entrada de las cuevas.

El Corazón Delator

Con un estilo un cuanto tanto tétrico, Edgar Allan Poe nos narra en su obra la historia de un joven que, llevado por la obsesión, comete un asesinato...

domingo, 26 de septiembre de 2010 | By: Syan

Es momento de E Nomine


Ya presentados los videos anteriores, es momento de algo más oscuro... así llega un grupo alemán de nombre "E Nomine" que me recomendó un muchacho pagano mientras vagaba por el cibermundo. Ciertamente es oscuro, sin embargo el video me ha gustado por la mezcla de imágenes con la música.

Que comience E Nomine con su canción "Mitternacht"

Gamelan jawa

Si tienen la suerte que yo tengo, sus amigos siempre tendrán algo interesante de qué hablar e incluso podrán hacer descubrimientos en muchos ámbitos, justo como me ha ocurrido a mí.

El gamelán es la música de muy muuuuuuy lejos, sus sonidos crean una armonía perfecta que, por lo menos a mí, me parece tan interesante como bella.


¿Qué me dices, Cibernauta? ¿Conocías ya el gamelán?

The Beatles. Love me do. Subtitulada

Más y más música. Pensando y recordando, llegó a mi mente una joven amiga fanática del "cuarteto de Liverpool", y es a ella a quien dedico la presente entrada con la canción "Love me do".

Por cierto, ¿¿Qué opinas de ese solo de armónica, Cibernauta??

Kuroshitsuji opening 1


Kuroshitsuji es un anime un tanto cuanto interesante, del cual tomo ahora el opening... buena música, letra interesante, trama de alta calidad, personajes peculiares... todo ello lo encuentras en ésta serie, sin embargo hoy no es día de series en el Tintero como para platicarte la historia se Ciel, Sebastian, y los demás muchachos, hoy es día de música, por ello te presento el opening ya que la trama quedará para otro momento.

Danzón 2, A. Márquez. Orq.Simón Bolívar.

Hoy es día de música en el Tintero, y me parece pertinente comentarte que hace unos días leí las palabras de un viejo conocido: "¡Que bonita es la música! No importa si la vives de la parte clásica, o como yo, en bares y conciertos, como instrumentista o como oyente: ¡¡No hay algo que la supere en éste mundo!! NO MUSIC = NO LIFE!!!!" . Apuesto que no le molestarán las pequeñas modificaciones que hice a sus letras, básicamente la expreción es la misma y no dudo que muchos estarán deacuerdo.

Así pues, empezamos con el video donde se interpreta el Danzón No.2 de Arturo Márquez, con la Orquesta Simón Bolívar, de Venezuela, bajo la dirección de Gustabo Dudamel.

Ahora citando las palabras de un muy querido maestro antes de iniciar el conierto: "¡¡Que empiece la música!! ¡¡QUE EMPIECE LA VIDA!!"

Pluma fatal

Domingo por la mañana... mientras termino mi almuerzo, les presento otro capítulo de Neuroticamente tuyo (Neurotically Yours ó Foamy the squirrel), y lo hago más que nada por una luciérnaga azul que me solicitó de modo demandante que subiera algo más de tan genial ardilla.


Como he dicho antes, no es la primer entrada en la cual puedes encontrar a éste personaje, así que si quieres ver otros videos en los que aparece solo tienes que hacer clik en la etiqueta "Neuroticamente tuyo". Sin más por el momento: PLUMA FATAL. Disfrútalo.


jueves, 23 de septiembre de 2010 | By: Olvido

Si de clichés hablaramos...

"Esque no eres tu, soy yo", "No soy bueno(a) para ti, tu mereces a alguien mejor" "Esque solo te quiero como un(a) amigo(a)", "Tenemos que hablar" y muchos otros clichés son los que escuchamos a diario, los que decimos o nos dicen y aunque estemos cansados de no encontrar un mejor pretexto para dar o recibir excusas y explicaciones... los seguimos utilizando.

Esto no pasa a menudo (ajá) pero ¿Y si no puedes/quieres olvidar a alguién? Pues lo mismo le sucedió al pobre amigo Javier (Eugenio Derbez) tras casarse y en una sola semana enterarse que su esposa María (Alejandra Barros) lo engañaba y no dejaria de hacerlo.

Muchos meses (y terapias, y pláticas con amigos, y citas fallidas, y berrinches) fueron necesarios para que el pudiera reencontrarse y darle una nueva oportunidad al amor, eso y conocer a la joven Julia (Martina García).

"Deja de revolcarte en tu miseria, que nos salpicas a todos"... Si tan solo Javier olvidara a María.




Ficha Técnica:

Director: Alejandro Springall

Productores: Matthias Enhrenberg, Paula Jaramillo

Guión: Juan Taratuto (Historia), Luis Aura, Alejandro Springall

Fotografía: Celiana Cárdenas

Género: Comedia romántica

Reparto: Eugenio Derbez (Javier Herrera), Akejandra Barros (María), Martina García (Julia), Juan Ríos Cantú (Martín), Alberto Estrella (Dr. Carlos)

Sinopsis

Javier sólo desea una cosa en la vida: ser feliz con María, pero poco después de su boda, el destino cambia sus planes. ¿Qué hace un hombre para aceptar la pérdida de la mujer de su vida y recuperar la confianza en el amor? No Eres Tú, Soy yYo es la historia de un hombre inmerso en un carrusel de emociones que lo llevan de la depresión al ridículo, al psicoanálisis y a sus ex-novias, todo por encontrar nuevamente el amor. Si tan sólo Javier pudiera olvidarse de María... Personajes memorables y situaciones desesperadas en una divertida historia llena de amor, mujeres, reencuenros y amigos.


Por si no lo hacías bien

Buenas tardes lectores del Tintero. Es curioso como el clima puede afectar significativamente el estado de ánimo de algunas personas (positiva o negativamente) haciendo que lloren o rían pero es más curioso encontrar instrucciones para llorar. Nunca antes se nos había dicho como debemos de llorar pero si tienes curiosidad aquí esta el modo correcto de hacerlo:

Instrucciones para llorar

Julio Cortázar
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena la nariz enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los queno entra nadie, nunca.

Llegando el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con lamanga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.

Duración media del llanto: tres minutos.

(Tomado de CORTÁZAR, Julio, Historias de Cronópios y de famas. Edit. Siglo XXI, Buenos Aires, 1970)

¡Deja a los muertos en paz!

Oh mi estimado Cibernauta... hacía tiempo que buscaba el relato que, dentro de poco, deseo presentarte.
"Deja a los muertos en paz" es posiblemente el mejor relato de literatura alemán en el cual los vampiros toman parte.

Sin más rodeos, te presento Deja a los muertos en paz.

Walter suspiraba dolorosamente por el fallecimiento de su amada esposa Brunilda. Era medianoche y estaba junto a su tumba, en la hora en que el espíritu que brama en las tempestades lanza sus malditas legiones de monstruos. Se lamenta todas las noches junto a la cripta, balo los árboles helados, reclinando la cabeza sobre la lápida de su esposa.

Walter era un poderoso caballero de Burgundia. Se había casado con Brunilda en su juventud, cuando los dos se amaban con locura, pero la muerte se la arrebató de los brazos, y sufría todavía a pesar de que se casó otra vez con una bella mujer llamada Swanhilde, rubia, de ojos verdes y un tono rosado en las mejillas, que le había dado un varón y una niña y que era todo lo contrario de la esposa muerta.

Walter no hallaba reposo, seguía amando a Brunilda y deseaba con toda su alma tenerla junto a él. Constantemente comparaba a su esposa viva con la muerta. Swanhilde notaba el cambio en su esposo y se esmeraba por atenderlo; pero de nada servía, ya que la obsesión de Walter era tener a Brunilda otra vez, y esa idea fija, constante, se había apoderado de su alma. Todas las noches visitaba la tumba de su hermosa esposa y le preguntaba con tristeza:

-¿Dormirás eternamente?

Ahí estaba Walter, acostado sobre la tumba. Era medianoche, cuando un hechicero de las montañas entró al cementerio para recoger las hierbas que sólo crecen en las tumbas y que están dotadas de un terrible poder. Se acercó a aquella en que Walter lloraba y le preguntó:

-¿Por qué, infeliz, te atormentas así? No debes lamentarte por los muertos, pues tu también morirás algún día. Al llorar por ellos no los dejas descansar.
-El amor es la fuerza más grande que hay en el universo y yo amaba a la que aquí está pudriéndose. Quisiera que regresara conmigo. -le respondió Walter con pena y necedad.
-¿Crees que va a despertar con tus lamentos? ¿No vez que perturbas su calma?
-¡Vete, anciano, tu no conoces el amor! ¡Si yo pudiera abrir con mis manos la tierra y devolverle la vida a mi querida Brunilda, lo haría a cualquier precio! -le gritó Walter.
-Ignorante, no sabes lo que dices, te estremecerías de horror ante la resucitada. ¿Piensas que el tiempo no degrada los cuerpos? Tu amor se convertiria en odio.

Luna congelada

Entender el amor... ¿Cómo entender el amor?... yo, Syan, todavía no lo sé. Puede que el amor no exista para entenderse sino para experimentarse, para sentirse.

Siendo como es entonces, te presento en Voces del Tintero un poema del que fue hace algunos ayeres mi poeta favorito: Mario Benedetti.

Luna congelada

Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

Mario Benedetti
miércoles, 22 de septiembre de 2010 | By: Syan

Cine mexicano

El cine mexicano me gusta, indudablemente ese es un hecho, sin embargo con "cine mexicano" me refiero a las películas donde actuaban María Félix, Pedro Indante, Jorge Negrete y una infinidad de actores y actrices sumamente talentosos de quienes hablaré con más profundidad en otro momento.

Mientras tanto te doy a conoces que una de mis favoritas es la película "Dos tipos de cuidado", donde no podía faltar el duelo de un hombre enfrentando a otro... sin embargo se trata de un enfrentamiento peculiar:  una pelea de sones.


A eso llamo yo un duelo de caballeros... o por lo menos un duelo con estilo.

Foamy the Squirrel

No es la primera vez que la ardilla Foamy hace una aparición en el Tintero, siempre tan peculiar y simpática; puedes encontrarla con simplemente recorrer tranquilamente la etiqueta "Neuroticamente tuyo".


Comenta si así lo quieres.

Poema 20

Hoy día es miércoles... un miércoles en el cual muchas personas se enamorarán, otras saldrán de viaje, otras entregarán su primer beso, e incluso algunas recibirán una nota aprobatoria en un examen para el que no estudiaron; sin embargo yo, Syan, sigo aquí pensando hasta encontrar respuestas en la poesía que pinta colores en la brisa, tratando de componer mi pequeño mundo... puede que por ello tenga a bien presentarte el siguiente poema de Pablo Neruda.


Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
martes, 21 de septiembre de 2010 | By: Syan

Los Amantes Mariposa



Me siento emocionado; después de varios días ausente del Tintero, he regresado para presentarte un libro verdaderamente precioso, lleno de tradición, de cultura oriental y de magníficas ilustraciones que enmarcan una bella historia de amor [- ¿Y de qué si no? -] que es, por cierto, una de las leyendas más famosas que se inició en China.

Naoko, una joven harta del trato represivo hacia la mujer en aquella época, decide engañar a su padre y disfrazarse de varón para así estudiar literatura... un gran plan, es justo admitir, sin embargo la complicación se crea cuando ella se enamora de un joven estudiante que la considera un gran amigo. 

Bienaventurado sea tal enredo, pues da como resultado una historia tal que de modo alguno podría ser descrito lo que provoca en el lector que posea cierto nivel de sensibilidad al leer, aunado a la belleza de las ilustraciones producidas por el joven francés Benjamín Lacombe. 


lunes, 20 de septiembre de 2010 | By: Olvido

Her morning elegance / Oren Lavie

Buenos días cibernautas, espero ya estén listos para el regreso a las actividades que, para conveniencia nuestra, anuncia éste Lunes. Hoy es una pequeña pero muy significativa aportación la que traigo para ustedes, ya que éste video es uno de mis recién adquiridos gustos y deseo compartirlo aquí. Disfrutenlo con una humeante taza de café y una perfecta vista del amanecer.

sábado, 11 de septiembre de 2010 | By: Syan

Sadko

Un hombre francés llamado Sadko, el Rey Neptuno, las hijas del Rey Neptuno, un pez de oro y muchos otros personajes curiosos es lo que puedes encontrar en éste Cuento de la Calle Broca. Éstos cuentos fueron creados por el escritor Pierre Gripari, en ellos es posible encontrarse con brujas en los armarios, diablos que van al cielo, príncipes hechos sellos postales y muchos más cuentos de historias extraordinarias que nos hacen creer en lo imposible.





Decidí presentarte éste cuento en especial porque es uno de mis predilectos.. sin embargo tendré a bien colocar algún otro que me solicites.

Manuscrito hallado en una botella (E.A.Poe)



Sobre mi país y mi familia tengo poco que decir. Un trato injusto y el paso de los años me han alejado de uno y malquistado con la otra. Mi patrimonio me permitió recibir una educación poco común y una inclinación contemplativa permitió que convirtiera en metódicos los conocimientos diligentemente adquiridos en tempranos estudios. Pero por sobre todas las cosas me proporcionaba gran placer el estudio de los moralistas alemanes; no por una desatinada admiración a su elocuente locura, sino por la facilidad con que mis rígidos hábitos mentales me permitían detectar sus falsedades. A menudo se me ha reprochado la aridez de mi talento; la falta de imaginación se me ha imputado como un crimen; y el escepticismo de mis opiniones me ha hecho notorio en todo momento. En realidad, temo que una fuerte inclinación por la filosofía física haya teñido mi mente con un error muy común en esta época: hablo de la costumbre de referir sucesos, aun los menos susceptibles de dicha referencia, a los principios de esa disciplina. En definitiva, no creo que nadie haya menos propenso que yo a alejarse de los severos límites de la verdad, dejándose llevar por el ignes fatui de la superstición. Me ha parecido conveniente sentar esta premisa, para que la historia increíble que debo narrar no sea considerada el desvarío de una imaginación desbocada, sino la experiencia auténtica de una mente para quien los ensueños de la fantasía han sido letra muerta y nulidad.

Después de muchos años de viajar por el extranjero, en el año 18... me embarqué en el puerto de Batavia, en la próspera y populosa isla de Java, en un crucero por el archipiélago de las islas Sonda. Iba en calidad de pasajero, sólo inducido por una especie de nerviosa inquietud que me acosaba como un espíritu malévolo.

Nuestro hermoso navío, de unas cuatrocientas toneladas, había sido construido en Bombay en madera de teca de Malabar con remaches de cobre. Transportaba una carga de algodón en rama y aceite, de las islas Laquevidas. También llevábamos a bordo fibra de corteza de coco, azúcar morena de las Islas Orientales, manteca clarificada de leche de búfalo, granos de cacao y algunos cajones de opio. La carga había sido mal estibada y el barco escoraba.

Zarpamos apenas impulsados por una leve brisa, y durante muchos días permanecimos cerca de la costa oriental de Java, sin otro incidente que quebrara la monotonía de nuestro curso que el ocasional encuentro con los pequeños barquitos de dos mástiles del archipiélago al que nos dirigíamos.

Una tarde, apoyado sobre el pasamanos de la borda de popa, vi hacia el noroeste una nube muy singular y aislada. Era notable, no sólo por su color, sino por ser la primera que veíamos desde nuestra partida de Batavia. La observé con atención hasta la puesta del sol, cuando de repente se extendió hacia este y oeste, ciñendo el horizonte con una angosta franja de vapor y adquiriendo la forma de una larga línea de playa. Pronto atrajo mi atención la coloración de un tono rojo oscuro de la luna, y la extraña apariencia del mar. Éste sufría una rápida transformación y el agua parecía más transparente que de costumbre. Pese a que alcanzaba a ver claramente el fondo, al echar la sonda comprobé que el barco navegaba a quince brazas de profundidad. Entonces el aire se puso intolerablemente caluroso y cargado de exhalaciones en espiral, similares a las que surgen del hierro al rojo. A medida que fue cayendo la noche, desapareció todo vestigio de brisa y resultaba imposible concebir una calma mayor. Sobre la toldilla ardía la llama de una vela sin el más imperceptible movimiento, y un largo cabello, sostenido entre dos dedos, colgaba sin que se advirtiera la menor vibración. Sin embargo, el capitán dijo que no percibía indicación alguna de peligro, pero como navegábamos a la deriva en dirección a la costa, ordenó arriar las velas y echar el ancla. No apostó vigías y la tripulación, compuesta en su mayoría por malayos, se tendió deliberadamente sobre cubierta. Yo bajé... sobrecogido por un mal presentimiento. En verdad, todas las apariencias me advertían la inminencia de un simún. Transmití mis temores al capitán, pero él no prestó atención a mis palabras y se alejó sin dignarse a responderme. Sin embargo, mi inquietud me impedía dormir y alrededor de medianoche subí a cubierta. Al apoyar el pie sobre el último peldaño de la escalera de cámara me sobresaltó un ruido fuerte e intenso, semejante al producido por el giro veloz de la rueda de un molino, y antes de que pudiera averiguar su significado, percibí una vibración en el centro del barco. Instantes después se desplomó sobre nosotros un furioso mar de espuma que, pasando por sobre el puente, barrió la cubierta de proa a popa.

La extrema violencia de la ráfaga fue, en gran medida, la salvación del barco. Aunque totalmente cubierto por el agua, como sus mástiles habían volado por la borda, después de un minuto se enderezó pesadamente, salió a la superficie, y luego de vacilar algunos instantes bajo la presión de la tempestad, se enderezó por fin.