domingo, 30 de mayo de 2010 | By: Syan

A dar un paseo

Muchos nos encontramos vacacionando en éste tiempo, contemplando paradisiacas playas, frondosos bosques, visitando centros nocturnos cuidándonos de los excesos... sin embargo, llega el momento en que la monotonía se apodera de los días, llevando a nosotros una actitud apática y por consecuencia tenemos grandes bostezos o contamos los mosaicos en la pared de la cocina.




La caja idiotizante tampoco ayuda demasiado, las mismas películas, los mismos conductores, siempre la misma basura. ¿Qué hacer? ¿A dónde ir?




Lo primero que se me ocurre es: ¡¡¡SAL A CAMINAR!!! pasea por tu ciudad, conoce el centro histórico, visita una plaza por donde siempre pasas pero que nunca has "explorado", llama a tus amigos/colegas y salgan para ver lo que encuentran, museos, conciertos, exposiciones, toma un café en algún lugar donde no lo has hecho antes, pide a alguien que te enseñe lo que sabe: algo de jardinería, mecánica, cocina, lo-que-sea... pero no te quedes sentado mirando la televisión.




¡¡¡SUERTE!!!



Syan
domingo, 23 de mayo de 2010 | By: Syan

Por una cabeza

Antes de que las hirvientes lágrimas corran por mis mejillas, quiero cerrar los ojos un momento y disfrutar ése instante en mi recuerdo, evocando a mi memoria la grandeza de la música que inspira corazones y calma los agitados sentimientos abrumadores siendo el mejor medio de expreción puesto que no es necesario transcribirla a otro idioma para que surta un efecto, como aquél título "caldo de pollo para el alma" pero sin lo deprimente de la auto-ayuda.

Un trío melódico que se conforma por violín, arpa y cello.

Tango, el segundo tango del tintero, con música de Carlos Gardel



Hasta otra vez.

Deportes ¬ ¬

¿Qué puedo decir hoy? El deporte de balon-pie es en absoluto un distractor nacional, sin embargo es ya decir demaciado cuando de un lado de la calle está una pantalla frente a una muchedumbre que observa a 22 tipos preocupados por una pelota mientras en la acera paralela se encuentra un violinista ejecutando el tango "Por una cabeza".

¿Cómo se atreve la gente a reclamar que el país se estanca, cuando lo más que captura su atención es una caja idiotizante?

Yo no entiendo el sentir de la población en general, más bien comprendo medianamente la de los artístas, pensadores e intelectuales. En momento alguno he dicho que deba ser censurado cualquier espectáculo que no estimule creativamente a las personas, pero ¡¡por la novena sinfonía de Beethoven!! ¿¿encerrar la propia mente en una actividad tan desalentadora para la escencia humana??

Ahora me voy para preparar una refrescante limonada, buscando alguna idea vaga que me permita cambiar al mundo... no importa si el cambio es mínimo, debo empezar por algo, debemos empezar por algo.
miércoles, 19 de mayo de 2010 | By: Syan

Poesía para una tarde nublada

La Novia del Mar.
(The Bride of the Sea, Howard Phillip Lovecraft.)


Negro telar de riscos, tierras altas detrás de mí,
Oscuras son las arenas de la distante costa;
Sombríos son los caminos rocosos que me recuerdan
Con tristeza los días perdidos en el Nunca Más.

Suaves, las olas del océano acarician las rocas,
Dulce y familiar es aquel sonido hondo;
Aquí, con su cabeza sobre mi hombro
He caminado con Unda, La Novia del Mar.

Brillante fue la aurora de mi juventud cuando la conocí,
Dulce como la brisa que sopla sobre la hierba.
Rápido fui capturado en las más sólidas cadenas del Amor,
Era feliz estando aquí, y Ella era feliz conmigo.

Nunca le pregunté por dónde había vagado,
Nunca me preguntó por mi pasado:
Felices como niños: no pensamos ni soñamos,
Sólo disfrutamos de la abundancia de la tierra y el océano.

Cuando la luz de la luna tocó su suave melodía,
Alta en el acantilado, sobre las aguas que contemplamos,
Su cabello fue atado con una guirnalda de sauces,
Desplumado en la fuente de un bosque encantado.

Extrañamente, ella miraba aquel vaivén repentino,
Deslumbrada ante la luz, encantada por el sonido:
Entonces las olas de salvaje aspecto la reclamaron,
Severas como el océano y crueles como la noche.

Fríamente ella me dejó, sorprendido y llorando,
De pie, en soledad, entre las legiones que ella bendijo:
Hacia abajo, siempre abajo. A medias cayendo, a medias volando,
La dulce Unda robó los secretos malditos del mar.

La calma creció sobre las aguas, y los azotes tumultuosos
Fueron un monótono balanceo mientras Unda, la Hermosa,
Pasó por las arenas húmedas con afectuoso saludo,
Oculta para mí, ya nunca estuvo allí.

Largos años vagué por las rocas donde ella se desvaneció,
Altas lunas ascendieron y cayeron otra vez.
Gris rompió el alba hasta que la triste noche fue desterrada,
Mi corazón permaneció allí, con su infinito dolor.

He recorrido el amplio mundo en busca de mi amada;
Vagué por el lejano desierto y las distantes aguas.
Hasta que sobre una ola, mientras la tormenta rugía,
Vislumbré un rostro que me embargó de calma y felicidad.

Nunca en mi inquietud he tropezado
Al buscar los pálidos destellos de mi camino.
Ahora me he extraviado donde las olas tiemblan,
De vuelta en el escenario del ayer abandonado.

¡Mira! La luna se alza roja sobre las brumas del mar,
Se eleva en una ominosa grandeza, digna de contemplar;
Extraño es su rostro, como mis torturados ojos que ven
Sobre el inabarcable reflejo de la luz y el azul.

Directo desde la luna, hasta la orilla donde estoy suspirando,
Surge un puente brillante, hecho de anhelos y diamantes.
Frágil puede ser, pero qué sencillo resulta intentarlo:
Vagar desde la tierra hasta el orbe de los sueños olvidados.

¿Qué rostro aparece bajo el luctuoso ojo de la luna?
¿He encontrado por fin a la doncella que huyó?
Sobre el puente delicado mis pasos se acercan,
Su fantasma de ternura acelera mi marcha.

Las corrientes me rodean, y suave me balanceo,
Lejos, sobre el sendero de la luna finalmente la veo.
Impaciente, a medias cayendo, a medias rezando,
Avancé hasta alcanzar aquella visión de la Gracia.

Las aguas murmurantes se cierran sobre mi,
Suave, la visión se acerca con ternura.
Mis hechos han concluido. Mi corazón reposa sin lugar,
A salvo eternamente con mi amada: La Novia del Mar.


Howard Phillip Lovecraft.
jueves, 13 de mayo de 2010 | By: Syan

Una probada bastará

¿Quién lo diría? Las palabras parecieran oponer una resistencia casi activa a ser escritas por mí en un orden coherente... sin embargo, eso no es factible [-sí lo es-] (-solo si las palabras me odiaran y no quisieran ser escritas por mí-) [-¡Bingo!-]

Es mediante una buena historia que éste día acepta la inspiración llegar al tintero.

Chocolat es una fábula en clave de comedia acerca de cómo puede cambiar una persona, una relación, una ciudad, tan sólo con probar un poco los placeres de la vida. Es un cuento sobre la tentación, la represión y los liberadores poderes de los sentidos: la simpática historia sobre la creciente guerra que se desencadena en una pequeña población debido a la pasión y a los temores que se generan en los habitantes tras la aparición de una tienda de chocolates y bombones.

Evidentemente no puede faltar la belleza en ésta película, a cargo de la fabulosa actriz Juliette Binoche, y ya que un personaje como el que es ella no podía estar al lado de cualquier sujeto, tenemos también a Johnny Depp... y a Pantufla, el canguro de la hija de Vianne (Juliette).

Ah, si, por cierto, aquí está la música original de la película.





Dirección: Lasse Hallström.
Paises: USA/Reino Unido.
Año: 2000.
Duración: 121 min.
Interpretación: Juliette Binoche (Vianne Rocher), Lena Olin (Josephine Muscat), Johnny Depp (Roux), Judi Dench (Amande Voizin), Alfred Molina (Conde de Reynaud), Peter Stormare (Serge Muscat), Carrie-Anne Moss (Caroline Clairmont), Leslie Caron (Madame Audel), John Wood (Guillaume Bierot), Hugh O'Connor (Pere Henri).
Guión: Robert Nelson Jacobs; basado en la novela de Joanne Harris.
Producción: David Brown, Kit Golden y Leslie Holleran.
Música: Rachel Portman.
Fotografía: Roger Pratt.
Montaje: Andrew Mondshein.
Diseño de producción: David Gropman.
Dirección artística: John Frankish, Louise Marzaroli y Lucy Richardson.
Vestuario: Renée Ehrlich Kalfus.
Decorados: Stephanie McMillan.
Dirección de producción: Ginette Mejinsky.
miércoles, 12 de mayo de 2010 | By: Baryshnikov

Un problema frutal

Ahora resulta que el en blog hay mucho que leer... eso es bueno, pero ¡ah! cómo hay gente que no gusta de las letras.

He conversado mucho con Syan en éstos días, considerando si dada una doble personalidad puede darse el caso de que cada una de esas personalidades tenga una doble personalidad, por lo que tendríamos 6 en una o algo por el estilo; sin embargo desde hace unos días he visto a Syan más perturbado de lo normal y a ello dedico mi presente entrada.

martes, 11 de mayo de 2010 | By: Syan

Una bella dama de hierro

¿Quién no quisiera terminar en los brazos de una dama... de hierro? [- Yo -] (-era una pregunta retórica, no tenías que contestarme -) [- ¿Y? -] (- olvídalo -)


Para torturar,había otros artilugios como la doncella de hierro,esos ataúdes que eran piezas de exquisita artesanía por fuera y por dentro. Por fuera por la gran cantidad de grabados y relieves que adornaban su superficie; por dentro, la espectacular colección de pinchos, dirigidos a puntos concretos del cuerpo, que se iban clavando lentamente sobre el inquilino, a medida que se cerraba la puerta. Los clavos eran desmontables, con lo que se podían cambiar de lugar, con el fin de poseer un amplio abanico de posibles mutilaciones y heridas que daban lugar a una muerte más o menos lenta.

Lo que me continúa pareciendo interesante es que son humanos quienes construyen todos estos métodos de tortura para herir a otros humanos... es en verdad un tema fascinante.


lunes, 10 de mayo de 2010 | By: Syan

Un relato... una tumba

El chico que amaba una tumba
(The Child Who Loved a Grave; Fitz James O'Brien (1828-1862))

Muy lejos, en el corazón de un país solitario, había una vieja y solitaria iglesia. En su patio ya no se enterraba a los muertos, pues había dejado de funcionar hacía mucho tiempo; su pasto crecido alimentaba ahora a algunas cabras salvajes que trepaban el muro ruinoso y vagaban por el triste desierto de tumbas. El camposanto estaba bordeado de sauces y cipreses sombríos; y su oxidado portón de hierro, rara si alguna vez abierto, crujía cuando el viento agitaba sus bisagras, como si alguna alma perdida, condenada a vagar por siempre en ese lugar desolado, sacudiera los barrotes y se lamentara de su terrible prisión.

En este cementerio había una tumba distinta a las demás. La lápida no llevaba nombre, pero en su lugar aparecía la rara escultura de un sol saliendo del mar. El sepulcro era muy pequeño y estaba cubierto de una espesa capa de retama y ortigas; uno podría suponer por su tamaño que correspondía a un niño de pocos años.

No lejos del lugar vivía con sus padres un chico en una casita triste; era un chico soñador, de ojos negros, que nunca jugaba con los otros niños del barrio, él amaba correr por los campos, recostarse a la orilla del río, mirando caer las hojas y enrularse las aguas, y los lirios que mecían sus blancas cabezas al compás de la corriente. No era de asombrarse que su vida fuera triste y solitaria, ya que sus padres eran personas crueles y salvajes que bebían y discutían todo el día y toda la noche; los ruidos de sus peleas llegaban en las cálidas noches de verano hasta los vecinos que vivían en la aldea bajo la colina.

El muchachito se aterrorizaba con estas horribles disputas y su alma joven se encogía cada vez que escuchaba las maldiciones y los golpes resonando en la mísera casa, así que solía escaparse a los campos donde todo lucía tan calmo, tan puro, y hablar con los lirios en voz baja como si fueran sus amigos. De este modo dio un día con el viejo cementerio y empezó a caminar entre las lápidas cubiertas de maleza, deletreando los nombres de las personas que había partido de la tierra años y años atrás.

Por algún motivo, la pequeña tumba anónima y olvidada atrajo su atención más que las otras. El extraño agregado del sol naciendo del mar era para él una fuente perpetua de misterio y asombro, y así, fuera de día o de noche, cuando la furia de sus padres lo espantaba de su casa, solía dirigirse allí, echarse entre la maleza espesa y pensar en quién podría estar enterrado debajo. Con el tiempo su amor por la pequeña tumba creció tanto, que la adornó según su gusto infantil. Arrancó las retamas y ortigas y la maleza que crecía sombríamente sobre la piedra, y recortó el pasto hasta que empezó a crecer espeso y suave como la alfombra del cielo. Después trajo pimpollos de las lomas verdes, de los caminos de rocío donde los espinos llueven sus flores blancas, rojas amapolas de los maizales, campanillas azules del corazón del bosque y las plantó alrededor de la tumba. Con las ramas flexibles del mimbre plateado trenzó un simple cerco alrededor y raspó el moho que se arrastraba sobre la lápida, hasta que la pequeña tumba se vio como si fuera la de una bella hada. Entonces estuvo contento. Durante los largos días de verano, gustaba de echarse allí, aferrando con sus brazos el hinchado montículo, mientras un viento suave de voluntad cambiante jugaba sobre él y tímidamente levantaba sus cabellos. Del otro lado de la colina le llegaban los gritos de los chicos de la aldea jugando; a veces alguno de ellos venía y le proponía sumarse al juego; pero él lo miraba con sus calmos ojos negros y le respondía gentilmente que no; el muchacho impresionado se iba en silencio y susurraba con sus compañeros sobre el chico que amaba una tumba. Era cierto, él amaba aquel cementerio más que cualquier juego. La quietud del lugar, el aroma de las flores salvajes, los rayos dorados cayendo por entre los árboles y jugueteando en la hierba eran delicias para él. Permanecía horas recostado boca arriba contemplando el cielo de verano, mirando navegar las nubes blancas y preguntándose si serían las almas de buenas personas yendo a casa en el cielo. Pero cuando las nubes negras de la tormenta se acercaban llenas de lágrimas apasionadas y reventaban con ruido y fuego, pensaba en sus malos padres en casa y giraba sobre la tumba, presionando su mejilla contra ésta como si fuera su hermano mayor. Así el verano se convirtió en otoño. Los árboles estaban tristes y temblaban al acercarse el tiempo en que el viento feroz les arrebataría sus capas y las lluvias y las tormentas golpearían sus miembros desnudos. Los pimpollos se pusieron pálidos y se marchitaron, pero en sus últimos momentos parecieron mirar sonrientes al chico como diciendo: “No llores por nosotros, volveremos el año que viene”. Pero la tristeza de la temporada lo invadió mientras se acercaba el invierno y a menudo mojaba la pequeña tumba con sus lágrimas y besaba la piedra gris como uno besaría a un amigo que está a punto de partir.

Una tarde, casi al fin del otoño, cuando los árboles se veían marrones y severos y el viento sobre la colina parecía aullar malignamente, el chico, sentado junto a la tumba, escuchó chirriar la vieja puerta girando sobre sus oxidados goznes, y mirando por sobre la lápida vio acercarse una extraña procesión. Allí había cinco hombres: dos llevaban entre ellos lo que parecía ser una caja larga cubierta con un paño negro, otros dos llevaban picas en sus manos y el quinto, un hombre alto de rostro consternado envuelto en una capa larga caminaba a la cabeza. Cuando el muchachito vio andar a estos hombres de un lado a otro por cementerio, tropezando con lápidas medio enterradas o parándose a examinar las escrituras semiborradas, su corazoncito casi dejó de latir y se encogió detrás de la piedra gris con la rara escultura, lleno de terror.

Los hombres caminaban de un lado a otro, con el hombre alto a la cabeza, buscando concienzudamente entre el pasto y de vez en cuando parando a consultar entre ellos. Finalmente el líder giró y caminó hacia la pequeña tumba y, agachándose, se puso a mirar la lápida. La luna acababa de levantarse y su luz bañaba la peculiar escultura del sol saliendo del mar. Entonces el hombre alto le hizo señas a sus compañeros. “La encontré” dijo “aquí está”. Los demás se acercaron al escucharlo y los cinco hombres quedaron parados mirando la tumba. El pequeño detrás de la piedra no podía respirar. Los dos hombres que llevaban la caja la apoyaron en el pasto y quitaron el paño negro, con lo que el chico vio un pequeño ataúd de ébano brillante con adornos plateados y en la cubierta, labrada también en plata, la escultura de un sol saliendo del mar, y la luna brilló sobre todo esto.

“Ahora, ¡a trabajar!” dijo el alto y al momento los dos que llevaban picas las clavaron en la pequeña tumba. El chico pensó que se le rompería el corazón y ya no se pudo contener, se arrojó sobre el montículo y exclamó sollozando: “¡Oh, señor! ¡No toquen mi pequeña tumba! ¡Es lo único que tengo en el mundo para amar! No la toquen, pues todo el día me recuesto aquí y la abrazo y es como si fuera mi hermano. La cuido y mantengo el pasto cortito y grueso, y les prometo que si me la dejan el año que viene plantaré aquí las más bellas flores de la colina.”

“¡Calla, muchacho, eres un tonto!' respondió el hombre serio. 'Es una tarea sagrada la que debo realizar, el que yace aquí era un chico como tú, pero de sangre real, y sus ancestros descansan en palacios. No corresponde que huesos como los suyos reposen en un terreno común y corriente. Del otro lado del mar los espera un lujoso mausoleo, y he venido a llevarlos conmigo para depositarlos en bóvedas de pórfido y mármol. Quítenlo, hombres, y sigan con su trabajo.” Los hombres forcejearon y arrastraron al chico, lo dejaron cerca sobre el pasto, sollozando como si se le rompiera el corazón, y cavaron en el montículo. A través de sus lágrimas vio cómo juntaban los blancos huesos y los ponían en el ataúd de ébano; escuchó la tapa cerrarse y vio las palas volviendo a poner la tierra negra en la tumba vacía; se sintió robado. Los hombres levantaron el ataúd y se fueron por donde habían venido. El portón chirrió una vez más sobre sus goznes y el chico quedó solo.

Regresó a su casa en silencio, vacío de lágrimas y pálido como un fantasma. Cuando se acostó en su cama llamó a su padre y le dijo que iba a morir. Le pidió que lo enterraran en la pequeña tumba que tenía una lápida gris con un sol naciendo del mar esculpido. El padre rió y le dijo que se durmiera; pero cuando llegó la mañana el chico estaba muerto.

Lo enterraron donde él había deseado y cuando el césped estuvo alisado y el cortejo fúnebre se retiró, esa noche apareció una nueva estrella en el cielo para cuidar la pequeña tumba.

Howl´s Moving Castle

Un castillo, un mundo donde la mágia existe, una bruja Calamidad que adora los corazones jóvenes... tantas cosas reunidas en una sola película ambientada con perfecta música y dirigida por Hayao Miyazaki ¿Qué más se puede pedir? ¿Romance? ¬¬ deacuerdo, algo de romance y el amor de la vida de alguien se emanora de alguien más, pero el corazón cambia.

Para muestra, el tema de la película







Si necesitas más referencias, aquí las tienes

Ficha Técnica

Director: HAYAO MIYAZAKI
Productor: RICK DEMPSEY, NED LOTT, TOSHIO SUZUKI
Guión: HAYAO MIYAZAKI
Basada en la novela de Diana Wynne Jones
Edición: TAKESHI SEYAMA
Música: JOE HISAISHI, YOUMI KIMURA
País de Origen JAPÓN
Idioma JAPONÉS
Duración 119 MINUTOS

Ficha Artistica

Sofi CHIEKO BAISHO
Hauru TAKUYA KIMURA
Arechi no Majo AKIHIRO MIWA
Marukuru RYUNOSUKE KAMIKI
Koshô MITSUNORI ISAKI
Kakashi no Kabu YO OIZUMI
Kokuô AKIO ÔTSUKA
sábado, 8 de mayo de 2010 | By: Syan

Ya hacía falta

¡Qué felicidad! [-que patético-] (-cállate-) [-tú cállate-] (-¿y yo por qué?-) [-porque quiero que te calles-] (-como decía hace un momento...-) ¡Qué felicidad! De entre todo lo existente, la música es lo que más nos gusta [-¿a quiénes?-] (-a ti y a mi-) [-¿y tu quién te crees para hablar por mi?-] (-me creo quien soy, porque Soy-) [-esa es una buena respuesta, continúa-]
por lo mismo, quiero dar a conocer una pieza muy bella interpretada en un instrumento de madera llamado Contrabajo, acompañado de un Piano. Vale la pena, escúchala.





Una palabra

Hoy me encuentro más meditabundo de lo normal, por lo que aún cuando eso no tiene relación como premisa a la conclusión que daré, así que entonces dejaré un poema.

No pretendo escribir un preámbulo que ambiente una situación adecuada, puesto que las palabras John Clare son suficiente para ello.


Una invitación a la eternidad.


Vendrás conmigo, dulce doncella,
Vendrás conmigo, confiésalo princesa,
A los profundos valles de la sombra,
Donde brilla la oscuridad de las estrellas;
Donde el camino pierde su rumbo,
Donde el sol se olvida del día,
Donde la luz es siempre sombría,
¡Dulce doncella, que aquel sea nuestro mundo!

Allí las piedras se hunden bajo la corriente,
Las plantas se elevan incandescentes,
La vida se desvanece como una visión efímera
Y las montañas se oscurecen en grutas eternas,
Decid, doncella ¿vendrás conmigo
Por esta tristeza sin identidad,
Donde los amores no nos recuerdan.
Donde los amigos viven en el olvido?

Confiésalo, doncella ¿vendrás conmigo
Por esta extraña muerte que ha de ser vida,
A vivir en la muerte y ser la misma,
Sin hogar, sin nombre, sin destino,
A ser sin jamás ser,
-Aquello que fue y no será-
Viendo las cosas pasar como sombras,
Con el cielo arriba, debajo, dentro,
Yaciendo en torno a nuestro silencio?
jueves, 6 de mayo de 2010 | By: Baryshnikov

Algo debe tener Gran Bretaña...

Eso es un hecho, pues la gente de Gran Bretaña y Reino Unido tiene una extraña tendencia por necesitar religiones un tanto... peculiares y muy llamativas.


Eso quedó evidenciado hace unos años, cuando la gente pidió que los Jedi fueran una religión aceptada. Ahora en busca de nuevas epifanías, los fans de bandas como Iron Maiden, Judas Priest, Manowar, Megadeth, Metallica, Simphony X y otras muchas agrupaciones, decidieron unirse y solicitar que al heavy metal se le considere una religión oficial.


Realmente no me gustaría ser el oficial de gobierno que tiene que tomar a consideración esa decisión y enfrentar la furia de sus jefes, o a la turba enardecida de metaleros rechazados; pero yo si me apunto a esta cruzada musical, pues el heavy metal es una forma de vida... y si no lo es, pues por lo menos suena perfectamente bien.
domingo, 2 de mayo de 2010 | By: Syan

Para niños no tan niños

“La luz de la imaginación va más allá de la decadencia”

“Había envuelto el castillo en una ilusión de ruinas que lo hacían invisible a la vista de los mortales. Desde el páramo, el castillo no parecía más que un laberinto de piedras antiguas y unos cuantos muros altos y sin techo, cubiertos de liquen y hiedra…”

Así comienza el libro “El Gigante de la Historia” de Brian Patten, donde un… gigante [-algo anciano-] (- pero no senil -) sufre al no encontrar la única historia que no ha logrado almacenar desde el inicio del mundo. Cuando el Hombre se paseaba en taparrabo, el Gigante era ya un ser dotado de razón, que reunía todas las historias existentes, se nutría de ellas, las reinventaba y así regresaban más frescas y vivas; vivía de ellas, y ahora la historia faltante le acercaba a la muerte con su ausencia…

Es sinceramente uno de mis libros favoritos, perfecto para ser degustado antes de dormir, para todo público [-¿También para morros?-] (-no, un morro es un peñasco o porción de tierra… por favor abre un diccionario-) e incluso para los lectores más exigentes: los niños. ¿Qué es de un libro si no puede susurrar su historia en los oídos de un niño?

Me voy, no sin antes entregarte un consejo: Si ves una tabla con letras, pasa de ella, sobre todo si tiene un triangulo que se mueve sólo.
jueves, 22 de abril de 2010 | By: Syan

Rescatando al Tintero

Ya que Barishnikov ha sido presa de un ataque de romance, es tarea de Syan [-¿o sea tú?-] (-sí, yo, ¿algún problema?-) [-si, tal vez si-] (-pues jódete-) retomar el control del tintero [-ya te derrocaron-] (-. . . . .-) dirigiendo el rumbo del blog hacia territorios conocidos.

Presento una pintura hecha por Hippolyte Delaroche, 1824, Musée des Beaux-Arts, Rouen, France. En ella, Juana de Arco es interrogada por el Cardenal Winchester en la célula donde ella fue encarcelada.


La vestimenta “escarlata” del Cardenal Winchester lo identifica certeramente como siervo de la “bestia escarlata” y de “la mujer vestida de púrpura y escarlata”, la que viene montada sobre la “bestia escarlata” (Apocalipsis 17). Juana de Arco nació en el este de Francia, en 1412 d. C., siendo sus padres Jacques d’Arc e Isabelle Romée. Obedeciendo a “visiones”, la joven Juana logró introducirse en el ejército Francés, llevándolo al triunfo en varias batallas importantes durante la Guerra de los Cien Años. Juzgada en una corte eclesiástica, fue condenada y quemada en una hoguera. Tenía tan solo diecinueve años de edad. Veinticuatro años más tarde, el Papa Calixto III revisó la decisión de aquella corte eclesiástica, encontrando inocente a la doncella y declarándola mártir.

Y ya que estoy en esto, aporto también un istrumento de tortura... bueno, es mas bien un método.

Suspendido por manos atadas: Las manos de la víctima fueron atadas a espaldas; luego la víctima fue suspendida en el aire por una soga atada a sus muñecas. En esta posición, todo el peso del cuerpo constantemente hacía fuerza en las manos, las muñecas y los hombres de la víctima.

Imagina, un alto poste sin posibilidad de disminuir el peso de tu cuerpo, tus manos atadas por las muñecas en tu espalda, con una soga que cuelga desde la punta del alto poste... una tortura inimaginable...

Sonetos de amor

Sonetos de Amor I.
William Shakespeare.

Roe las garras del león, Tiempo devorador,
y haz que la tierra se nutra de tu progenie amada;
arranca del tigre feroz los afilados dientes,
y quema en su propia sangre al fénix inmortal;
alegra y entristece las estaciones en tu huida;
haz todo lo que quieras,
Tiempo de aéreos pies,
con el vasto mundo y sus efímeras dulzuras;
tan sólo un crimen te prohibo,
el más odioso:
¡Oh, nunca recorras el hermoso rostro de mi amor,
ni con tu antigua pluma traces tus líneas sobre su frente!
Sigue tu curso,
y déjalo inmaculado,
como ejemplo de belleza para los hombres que vendrán.
Y sin embargo,
vetusto Tiempo,
aunque ejercieras sobre él todas tus crueldades,
mi amor viviría siempre joven en mis versos.

W. Shakespeare

El hombre elfante

De entre las películas basadas en un hecho real, elijo hoy "El hombre elefante". Si bien las personas sentimentales se refieren a la trama como una herramienta para descubrir que el cine puede proporcionarnos mensajes y enseñanzas importantes para la vida, y comprender que la belleza de las personas está en las cualidades morales y no sólo en su apariencia
física, yo prefiero dejar de lado todo el rollo de superación personal; se trata de una película muy bien realizada y eso es todo.

He aquí la ficha técnica.

Título: “El hombre elefante” (Reino Unido 1980)
Director: David Lynch
Actores principales: Jhon Hurt (hombre elefante), Anthony Hopkinns (Frederick Trevers), Anne
Brancroft (Mrs. Kendal), Wendy Hiller, John Gielgud
Música: Jhon Morris
Guión: Christopher de Vore y Eric Bergren
Producción: Jonathan Sanger
Dirección: David Lyinch
Distribuye: Warner Home Vídeo
Duración: 123 minutos(película en blanco y negro)
Fue nominada para varios Óscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Guión
adaptado, Mejor Dirección Artística y Mejor Banda Sonora original.


miércoles, 21 de abril de 2010 | By: Syan

A Helena

A Helena ( E. A. Poe)

Te vi a punto.
Era una noche de julio,
noche tibia y perfumada,
noche diáfana...

De la luna plena límpida,
límpida como tu alma,
descendían
sobre el parque adormecido
gráciles velos de plata.

Ni una ráfaga
el infinito silencio
y la quietud perturbaban
en el parque...

Evaporaban las rosas
los perfumes de sus almas
para que los recogieras
en aquella noche mágica;
para que tú los gozases
su último aliento exhalaban
como en una muerte dulce,
como en una muerte lánguida,
y era una selva encantada,
y era una noche divina
llena de místicos sueños
y claridades fantásticas.

Toda de blanco vestida,
toda blanca,
sobre un ramo de violetas
reclinada
te veía
y a las rosas moribundas
y a ti, una luz tenue y diáfana
muy suavemente
alumbraba,
luz de perla diluida
en un éter de suspiros
y de evaporadas lágrimas.

¿Qué hado extraño
(¿fue ventura? ¿fue desgracia?)
me condujo aquella noche
hasta el parque de las rosas
que exhalaban
los suspiros perfumados
de sus almas?

Ni una hoja
susurraba;
no se oía
una pisada;
todo mudo,
todo en sueños,
menos tú y yo
-¡cuál me agito
al unir las dos palabras! --
menos tú y yo...De repente
todo cambia.
¡Oh, el parque de los misterios!
¡Oh, la región encantada!

Todo, todo,
todo cambia.
De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
todo muere,
todo pasa...
Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.

¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada! Todo, todo,
todo cambia.

De la luna la luz límpida
la luz de perla se apaga.
El perfume de las rosas
muere en las dormidas auras.
Los senderos se oscurecen.
Expiran las violas castas.
Menos tú y yo, todo huye,
todo muere,
todo pasa...

Todo se apaga y extingue
menos tus hondas miradas.
¡Tus dos ojos donde arde tu alma!
Y sólo veo entre sombras
aquellos ojos brillantes,
¡oh mi amada!

¿Qué tristezas irreales,
qué tristezas extrahumanas!
La luz tibia de esos ojos
leyendas de amor relata.
¡Qué misteriosos dolores,
qué sublimes esperanzas,
qué mudas renunciaciones
expresan aquellos ojos
que en la sombra
fijan en mí su mirada!

Noche oscura. Ya Diana
entre turbios nubarrones,
lentamente,
hundió la faz plateada,
y tú sola
en medio de la avenida,
te deslizas
irreal, mística y blanca,
te deslizas y te alejas incorpórea
cual fantasma...
Sólo flotan tus miradas.
¡Sólo tus ojos perennes,
tus ojos de honda mirada
fijos quedan en mi alma!

A través de los espacios y los tiempos,
marcan,
marcan mi sendero
y no me dejan
cual me dejó la esperanza...
Van siguiéndome, siguiéndome
como dos estrellas cándidas;
cual fijas estrellas dobles
en los cielos apareadas
en la noche solitaria.

Ellos solos purifican
mi alma toda con sus rayos
y mi corazón abrasan,
y me prosterno ante ellos
con adoración extática,
y en el día
no se ocultan
cual se ocultó mi esperanza.

De todas partes me siguen
mirándome fijamente
con sus místicas miradas....
Misteriosas, divinales
me persiguen sus miradas
como dos estrellas fijas...
como dos estrellas tristes,
¡como dos estrellas blancas!
domingo, 18 de abril de 2010 | By: Syan

Musica de tortura

*Finalmente derroté a Syan, Yo, el Tintero... (-#¬¬ solo estoy enfermo-) [-¡Exacto!-]

así que es momento de otorgar al blog un nuevo giro que llega desde un Vórtex.


*El día de hoy, escribo la primer entrada sobre un tema magnífico del cual la humanidad es experta: La Tortura.


*Hace algún tiempo, la Tortura y yo fuimos amigos, pero nos distanciamos y Tiempo se interpuso entre nosotros. Algo de los buenos tiempos que compartimos durante años, fue la inquisición; he aquí el primer instrumento que deseo describir, en honor a una persona estimada.


*****La Flauta de Hierro / La Flauta del Alborotador*****


*Los instrumentos de tortura hechos con forma de trompeta, trombón, oboe.... están fabricados en madera, bronce o hierro. Probablemente son de origen holandés, y se asocian sobre todo a los siglos XVII y XVIII, aunque se conocen algunos ejemplos anteriores y posteriores.


*El collar de hierro se cerraba por detrás del cuello de la víctima, y sus dedos colocados como los de un músico bajo los cortes de la mordaza eran apretados a voluntad del verdugo pudiendo llegar al aplastamiento de carne, huesos y articulaciones. Ésta tortura era, mayormente, una forma de la picota de exposición a la vergüenza pública, con todas las consecuencias habituales, siempre tan dolorosas y fatales, que marcaban la suerte de los así expuestos.


*Se imponía para castigar delitos menores: conflictividad, blasfemia en primer grado, palabrería soez, alteración del orden público, etc. En Italia, según referencias de archivos romanos, napolitanos, parmesanos y boloñeses, a menudo se aplicaba a los que montaban juerga y provocaban alboroto delante de la iglesia durante las misas. En la República Veneciana, se aplicaban flautas pesadas de hierro a quienes abusaban de la denuncia anónima contra otros, "empujados por la malicia, enojo o envidia" [¬¬].


Flauta de hierro, probablemente veneciana, de 1600 a 1700.


miércoles, 14 de abril de 2010 | By: Syan

Revivir a los muertos

Revivir a los muertos
*
**
*
No es preciso saber mucho de magia
para revivir a los muertos:
Sopla sobre el rescoldo de un cadáver
y encenderás la llama de su vida.
*
Deja que sus pesares reaparezcan
y tus irrealizadas esperanzas;
subyuga con tu pluma y escritura
hasta que no haya duda de su firma
escrita por tu mano.
*
Cojea como él cojeaba,
jura con las palabras que él juraba;
si se vertía de negro, haz tú lo mismo;
si eran sus dedos tiesos por la gota
que sean así tus dedos.
*
Junta los recuerdos íntimos de él:
una pluma, un sello, un abrigo;
construye en torno a ellos
un hogar familiar
para el fantasma ávido.
*
Dale así vida, pero ten presente
que el foso en el que yace
puede no estar vacío;
Tú mismo, en su mortaja desvaída,
tal vez yaces envuelto.



Robert Graves.
Ante todo, poeta: como novelista-historiador, como ensayista y , por supuesto cuando ejerce el género mismo.

Boogie Nights In Paris

Weno, oi syan m pidio ke iziera una ntrada... i ke zkribiera komo una przona normal.

Ya que no tiene computadora y el tintero actual es un tanto tétrico, yo fui solicitado para la noble tarea de escribir en Voces del Tintero, y aquí está mi aportación, uns nota que encontré mientras miraba una revista.

Boogie Nights In Paris: un regreso colosal a la época disco.

Usualmente, cuando alguien tiene una gran idea lo llaman "idiota", le explican por qué no es posible realizarla y la p
lática de sobremesa continúa como si nada. Afortunadamente, no fue así cuando el artista francés Michel de Broin compartió con algunos colegas su
sueño por construir la esfera disco más grande del mundo.

Debió ser bastante interesante ver la cara de todos sus detractores tragándose sus palabras, mientras una grúa colocaba a 50 metros de altura una disco ball de casi ocho metros de diámetro en la Nuit Blanche en París. Esa noche, los parisinos vieron luces surcando el cielo nocturno, mientras algunos cenaban un emparedado de "Shutthefuckoff" al cont
emplar la maravilla funky de Broin en todo su esplendor.